Principales representantes y postulados de la Escuela Positivista
Principales representantes y postulados de la Escuela Positivista
Augusto Comte (1798-1857):
Es considerado como el padre del
positivismo, a partir de él justamente se inicia el interés por clasificar las
ciencias. El postulado de esta escuela se basa en el culto a los hechos, a los
fenómenos, a lo dado; toman patrones de las ciencias naturales y pretenden
trasladarlos al derecho penal.
Enrico Ferri (1846-1929):
Para él, el hombre es una máquina
que no posee autodeterminación con respecto a su conducta, sino que ésta era
completamente predeterminada por distintos factores que en cierto momento
invariablemente terminarían en la comisión de un delito.
Raffaele Garofalo (1851-1924):
Juez descendiente de una familia
noble y conservadora que en cuestión de carácter era muy diferente al
temperamental Ferri, pero que al hablar de ideas acerca de la criminología y
posiciones políticas eran coincidentes con las de éste, llegando a compartir
tanto actividades científicas como políticas; colocando a Garofalo como el
sistematizador del ideario y del programa positivista. Deriva que el delito es
consecuencia de anormalidades psicológicas o morales hereditarias del
delincuente, haciendo énfasis en que tales anormalidades eran distintas a la
enfermedad mental; estableció que si bien los delitos cometidos son distintos
en las diversas regiones del mundo, existen ciertas conductas delictivas que se
mantienen constantemente presentes (homicidio, violaciones, robo) y concluyó
que el positivismo no podía limitarse a definir al delincuente, sino que
también debía definir al delito mediante la creación de una noción propia y
universal del mismo.
Cesare Lombroso (1835-1909):
Logro centrar por primera vez su
atención en el ser humano para comprender la criminalidad. Hizo estudios de
medición de cráneos de delincuentes. Se le reconoce como el padre de la
criminología. Un aspecto particularmente difundido de la obra de Lombroso es la
concepción del delito como resultado de tendencias innatas, de orden genético,
observables en ciertos rasgos físicos o fisonómicos de los delincuentes
habituales (asimetrías craneales, determinadas formas de mandíbula, orejas,
arcos superciliares, etc.). Lombroso buscó los orígenes biológicos del crimen y
planteó que las causas de la criminalidad están relacionadas con la forma,
causas físicas y biológicas. Sus explicaciones se centraban en la biología,
esto es, en todo rasgo que permitiera discernir biológicamente la figura del
criminal de los que él consideraba “normales”.
Postulados de la escuela positivista:
·
El punto de mira de la justicia penal es el
delincuente, el delito es solo un síntoma revelador de su estado peligroso.
·
Método experimental, se rechaza lo abstracto
para conceder carácter científico solo a lo que pueda inducirse de la experiencia
y de la observación.
·
Negación del libre albedrío, el hombre carece de
libertad de elección. Se menciona que el delincuente es un anormal.
·
Determinismo de la conducta humana, consecuencia
natural de la negación del libre albedrío: la conducta humana está determinada
por factores de carácter físico-biológico, psíquico y social.
·
El delito como fenómeno natural y social, si el
delito es resultado necesario de las causas apuntadas, tiene que ser
forzosamente un fenómeno natural y social.
·
Responsabilidad social, se sustituye la
imputabilidad moral por la responsabilidad social. Si el hombre se halla
fatalmente impedido a delinquir, la sociedad se encuentra también
irremediablemente inclinada a defenderse.
·
Sanción proporcional al estado peligroso, la
sanción no debe corresponder a la gravedad objetiva de la infracción, sino a la
peligrosidad del autor.
·
Importa más la prevención que la represión de
los delitos. La pena es una medida de defensa cuyo objetivo es la reforma de
los delincuentes readaptarles y la segregación de los inadaptables por ello
interesa más la prevención que la represión; son más importantes las medidas de
seguridad que las mismas penas.
Bibliografía:




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